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Los niños son personas muy perceptivas y sensibles. Por eso es muy fácil que manifiesten a través de sus propias emociones y comportamientos lo que sucede a nivel familiar, ya sean emociones no expresadas de los referentes o conflictos no resueltos.

Los niños no aprenden lo que les decimos que aprendan, ellos absorben lo que decimos, cómo lo decimos y lo que no decimos sobre todo. Así  van creandose una imagen y unas creencias sobre su entorno, sobre las relaciones y sobre ellos mismos. 

A veces se expresan a través de comportamientos socialmente poco aceptados, o comportamientos que pueden chocar a la familia, a la escuela. Lo que hace el niño a veces es sacar a la luz algo que tiene que ser expresado a nivel familiar.


La psicoterapia infantil es un proceso que implica a toda la familia, lo que expresa uno de los miembros, en este caso el niño, los relaciona y responsabiliza a todos. 


La terapia infantil ofrece la oportunidad de ver al niño desde un lugar diferente, neutral, al que estamos habituados y puede ayudar a los adultos a comprender en qué momento está el niño, qué necesita, y qué está encubierto en los síntomas. De mirarlo y verlo a él/ella por sí mismo.


Los niños necesitan ser vistos, amados y aceptados por lo que son, independientemente de lo que hagan.